viernes, 19 de junio de 2015

En antena.

Ciertamente, subir a las alturas de cierta azotea próxima a la Catedral nos deparó la sorpresa de hallar una extraordinaria vista de la misma y de su famosa Giralda, llamada Giganta por Don Quijote y excelsa construcción que supone amalgama de estilos artísticos diversos nunca lo suficientemente ponderados. 


Conmovidos por la excelente perspectiva, que permitíanos otear el horizonte hispalense en sus cuatro puntos cardinales tuvimos que esforzarnos para distinguir algunos de los más hermosos edificios, pues aparecían rodeados de extraños y numerosísimos aparejos y de hierro con formas confusas a semenjanza de parrillas como la que sirvió para martirio de San Lorenzo. Lástima que tales mamotretos obstaculicen apreciar nuestra ciudad desde arriba.



Además, nos sentimos ciertamente bajo vigilancia en algún momento, temiendo ser requeridos quizá por algún miembro de la Santa Hermandad o de los alguaciles del Cabildo de la Ciudad, aunque no hubo nada a la postre salvo el disfrute de tan soberanas visiones en un atardecer ciertamente memorable.

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